Reto Semanal: ¿Qué puedo hacer yo? Igualdad en las AAPP


Buenas a tod@s,
El reto de esta semana consiste en hacer un ejercicio de introspección, en el que podamos reflexionar sobre qué podemos hacer en nuestros puestos como empleados públicos para mejorar la igualdad.

Esta actividad es muy enriquecedora, ya que creo que muchas veces se suele defender que, los cambios que posibilitan una igualdad efectiva entre mujeres y hombres son aquellos que vienen de “más arriba”. Con ello de alguna manera estamos evadiendo nuestra propia responsabilidad, ya que la suma de todas estas pequeñas aportaciones personales, pueden acelerar la igualdad a pasos agigantados.

Como suelo decir siempre, la Administración Publica debe de conseguir ser el reflejo de lo que se debe hacer en el resto de las empresas. Al final, los poderes públicos, ya que su principal y único objetivo no es el de obtener cuantiosos beneficios económicos, pueden proteger y fomentar una noción del trabajo que esté enfocada principalmente a asegurar la igualdad.

Con ello no quiero decir que ambas cosas puedan ser incompatibles, al contrario. No obstante, el hecho de priorizar en exceso la consecución de un objetivo, puede ser que nos impida valorar e implantar distintas medidas que a su vez garanticen una igualdad efectiva entre trabajadoras y trabajadores.

En primer lugar, un aspecto fundamental, que recientemente se ha visto modificado en el seno de la Administración Pública, es el de la conciliación de la vida laboral y personal. Es muy importante asegurar que las empleadas y empleados públicos cuenten con permisos igualitarios para que, en el caso de querer formar una familia, puedan hacerlo sin arriesgar con ello su carrera profesional. Teniendo en cuenta todo tipo de circunstancias y tipos de las familias. En este sentido se puede mencionar la posibilidad del teletrabajo, distribución flexible de la jornada laboral o la posibilidad de recuperar horas para el cuidado de un hijo.

Por otro lado, siguiendo en esta línea, se podrían implantar guías con criterios particulares para permitir una distribución equitativa del trabajo o los permisos laborales entre los miembros que formen parte de un equipo de trabajo. Por ejemplo, la distribución del trabajo o el reparto de los días de vacaciones en función de las responsabilidades familiares.

En segundo lugar, para poder decir que tenemos igualdad, hay que saber que todos los que formamos parte de la Administración sabemos lo que significa y compartimos la aspiración de lograr dicho objetivo común. En consecuencia, es fundamental desarrollar actividades formativas (como la que estamos haciendo), que realmente nos pongan de manifiesto la realidad que estamos viviendo y los pasos que debemos de seguir para alcanzar la meta. Estos cursos quizá deberías de ser de alguna manera obligatorios, al menos una vez cada cierto tiempo para recordarnos su importancia en el desarrollo del trabajo.

En tercer lugar, relacionándolo sobre todo como el reto de la semana pasada y centrándome en el sector en el que trabajo, considero que se revisar las políticas públicas relacionadas con la búsqueda de empleo para darles una perspectiva de género, ya que considero que no están desarrolladas incluyendo esta variable. Todo ello con el objeto de minimizar la desigualdad laboral entre hombres y mujeres en todos los aspectos que Adrián nos señaló en su primera intervención: jornadas laborales, retribución, techos de cristal, discriminación, etc. En este sentido me parece fundamental, que estemos formados adecuadamente para dar un mejor servicio enfocado a paliar esta desigualdad laboral.

Por otro lado, desde que trabajo en el SEPE, como dije en mi presentación, desarrollo un recurrente trámite que es el reconocimiento de prestaciones orientadas a victimas de violencia de género y violencia doméstica, como bien es la Renta Activa de Inserción (RAI). Pues bien, creo que sigo teniendo la noción de que no me han formado adecuadamente para poder conocer la forma en la que debo de tratar el tema con los destinatarios de esta prestación, en ámbitos como el trato que debo de realizar, la forma de comunicarme, la posibilidad de orientarles a encontrar personas que les puedan ayudar en todo lo que no me compete, etc. En resumidas cuentas, creo que es una prestación muy delicada y no por ello, nadie me ha formado en la misma adecuadamente.

En cuarto y último lugar, considero relevante la necesidad de actuar en mi puesto de trabajo en el caso de que pueda apreciar tratos discriminatorios o cuestionables entre compañeros o entre usuarios/ciudadanos. Considero que cada uno tiene su parte de responsabilidad indirecta si no se actúa cuando estás viendo que alguien discriminando a otra persona solo por el hecho de ser mujer. Afortunadamente, por ahora no he tenido ningún caso grave, pero es cierto, que noto cierta diferencia entre la forma en la que ciertos usuarios se dirigen a mí y a mis compañeras, dándome a mí, solo por ser hombre, mayor respeto y confianza en el trabajo que desarrollo, algo que creo que es horriblemente grave.

Muchas gracias por tu tiempo leyendo mis reflexiones, espero que de alguna manera contribuyan a alcanzar la ansiada igualdad. Ahora voy a leer las que vosotr@s habéis propuesto en el foro, ya que siempre hay que valorar otras que no sean solo las de uno mismo.

Nos vemos en el próximo reto.

Un saludo a tod@s

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